En cuanto a la renovación del espacio de producción, nuestra empresa ha abandonado el diseño tradicional y desordenado de los talleres, replaneando las zonas según procesos modernos de producción, creando un taller estandarizado que abarca todo el proceso, desde el almacenamiento de materias primas, hilado, tejido, conformado, inspección hasta el empaquetado. El nuevo taller no solo logra una separación científica entre personas y logística, sino que también incorpora un sistema de control de temperatura y humedad constantes. Es importante destacar que la lana, siendo una fibra natural, es extremadamente sensible a la temperatura y humedad ambientales. Cambios excesivos de temperatura pueden hacer que las fibras de lana se vuelvan quebradizas, mientras que una humedad inadecuada puede provocar fácilmente moho. Un entorno con temperatura y humedad estables puede maximizar la suavidad y elasticidad de la lana, garantizando así la calidad del producto desde su origen. Al mismo tiempo, se ha instalado en el taller un sistema inteligente de ventilación, reduciendo eficazmente la concentración de polvo de fibra durante el proceso productivo. Esto no solo mejora el entorno laboral para los empleados, sino que también disminuye el impacto del polvo sobre la calidad del producto.

En cuanto a la actualización del equipo de producción, hemos eliminado un lote de máquinas de tejer semiautomáticas antiguas y las hemos reemplazado con máquinas de tejer computarizadas completamente automáticas más avanzadas. En comparación con los equipos tradicionales, la calidad del producto de estos nuevos dispositivos ha mejorado en más del 30 %. Pueden controlar con precisión la tensión de cada hilo, haciendo que los calcetines tejidos tengan patrones más nítidos y una densidad más uniforme, evitando eficazmente problemas como agujas faltantes o deslizamientos, que son comunes en los procesos tradicionales. Además, el nuevo equipo también cuenta con función inteligente de recolección de datos, capaz de monitorear en tiempo real parámetros clave como la velocidad de tejido y el consumo de hilo durante el proceso productivo. Una vez detectadas anomalías, emite automáticamente una alarma, reduciendo considerablemente la tasa de fallos del producto. El gerente de producción indicó que, tras esta mejora en la producción, la eficiencia productiva del producto ha aumentado casi un 50 %, mientras que la tasa de defectos ha disminuido del anterior 3 % a menos del 0,5 %, sentando así unas sólidas bases técnicas para la posterior investigación de productos y la expansión en el mercado de la empresa.